Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A un corto viaje desde Bogotá, descendiendo por las curvas que llevan al Tequendama o https://hamzahcikp747432.widblog.com/95150062/la-sabana-dorada-lujo-y-naturaleza-en-las-fincas-de-cundinamarca